viernes, 15 de diciembre de 2017

PARIS

Angelica Kauffmann, El juicio de Paris, ca. 1781.
     En la mitología griega, Paris, también llamado Alejandro, fue un príncipe troyano, hijo del rey Príamo y de su esposa Hécuba.

     Hécuba, tuvo un sueño durante su embarazo en el que daría a luz a una antorcha que incendiaría la ciudad. Ésaco, hermanastro del futuro príncipe, poseía el don de interpretar los sueños y aconsejó que, a su nacimiento, abandonaran al recién nacido. Fue así como Príamo, ordenó a su criado Agelao que abandonara al pequeño en el Monte Ida. Pero  Agelao se apiadó del recién nacido y decidió criarlo como si fuera su hijo.

     Su primera historia de amor la vivió con la ninfa Enone, hija del dios-río Cebrén. Ella, que poseía el don de la profecía y la medicina, predijo que sería ella la única que podría salvarlo de una herida de muerte.

     En el Olimpo, Eris, prometió dar la manzana de oro que lanzó en las bodas de Tetis y Peleo a la diosa más hermosa. Nadie se atrevió a elegir entre Hera, Atenea o Afrodita. Con tal de acabar con el problema, Zeus decidió que la respuesta la diera Paris.

      Hermes presentó las tres diosas a Paris. Cada una le prometió algo si resultaba ser la elegida: Hera le prometió ser soberano del mundo, Atenea ser invencible en la guerra y Afrodita le prometió entregarle a Helena, la mujer más bella del mundo. Finalmente, eligió a Afrodita, que además se convirtió en su protectora, y las otras dos deidades juraron venganza. Lo que él no sabía era que esa decisión terminaría desencadenando la Guerra de Troya

     Mientras tanto, Príamo, celebraba cada año unos juegos en honor a su hijo, que creía muerto. En una ocasión, su toro favorito fue empleado como premio de esos juegos. Paris, que fue uno de los jugadores, ganó y se hizo con el toro, haciendo nacer en sus hermanos la indignación al creer que habían sido derrotados por un simple pastor. Dispuestos a matarlo, fueron detenidos por Casandra, quien reconoció que el simple pastor era el hijo del rey Príamo.

Paris y Helena, de Jacques-Louis David (1788)
     Paris fue acogido en la corte de Troya y se embarcarcó hacia Grecia, donde su tía Hesíone vivía después de que Telamón la hubiera secuestrado. Paris se ofreció para acaudillar la expedición y decidió dirigir a Cástor y Pólux. Su padre dio el visto bueno, a pesar de que Héleno avisó que, si el viaje se llevaba a cabo, Troya pagaría las consecuencias.

     Después de estar en casa de Cástor y Pólux, Paris llegó a Esparta, donde reinaba Menelao y su esposa Helena, la mujer que le había prometido Afrodita. Paris no tardó en enamorarla con la ayuda de la diosa y, aprovechando que Menelao estaba en Creta celebrando los funerales de su abuelo, Paris y Helena se fugaron a Troya. Algunas versiones dicen que la joven fue raptada y otras, que lo que se fugó con Paris fue una imagen fantasmagórica de ella, cumpliéndose así la venganza de Hera por no haber sido escogida como la diosa más bella.

     En su viaje, una tempestad provocada por la diosa Hera hizo que el barco fuera a parar a Sidón, ciudad que los troyanos saquearon. A su llegada a Troya, los ciudadanos no aceptaron a Helena, pues lo consideraban una ofensa hacia el rey Menelao. A pesar de ello, la decisión de la familia real troyana fue que Helena podía quedarse junto a Paris.

     Cuando Menelao se enteró, reunió una gran flota para conquistar Troya. Paris retó a Menelao, y quien ganara se quedaría con Helena. Paris resultó herido, y habría muerto de no haberlo llevado Afrodita a las murallas. Algunas versiones apuntan a que fue él quién mató a Aquiles. Otra versión dice que lo mató con la espada del dios Apolo, y otra dice que fue la propia deidad quien disparó la flecha que acabó con Aquiles.

     Con el arco de Heracles, Filoctetes disparó una flecha mortal a Paris. Algunas versiones apuntan a que el príncipe murió en el campo de batalla, otras a que pudo huir herido y envió un emisario a  Enone, la única que podía salvarlo. Según esta versión, la ninfa se negó a curarlo, pero arrepentida salió en su búsqueda sin llegar a tiempo. Enone se suicidó arrojándose sobre la pira en la que era incinerado.
Fuente: Wikipedia