lunes, 30 de enero de 2017

CAOS

     En algunos relatos griegos, el Caos es aquello que existe antes que el resto de los dioses y fuerzas elementales, es decir, el estado primigenio del cosmos.

     Según Hesíodo, Caos fue lo primero que existió, y luego enumera otras figuras cosmogónicas elementales como Gea (la Tierra), Tártaro y Eros. Pero Caos no engendró estos dioses, sino que es el cabeza o quien los mandas: Nix (la Noche) y Érebo son sus hijos, Éter y Hemera (el Día) sus nietos.

     También se considera que Caos es la hendidura o resquicio situado entre el cielo y la tierra. Hesíodo relata, en la Guerra contra los Titanes, que Zeus, al lanzar el rayo a los Titanes, hace estremecer a Caos, y compara este hecho con el acercamiento entre Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). 

     La tradición órfica (corriente religiosa relacionada con Orfeo) en sus fragmentos presenta un Huevo primordial, equiparado con el Caos de Hesíodo. Este Huevo no es lo primero que surge, sino que proviene de Crono.

     Otra variante importante presenta Cayo Julio Higino en sus Fábulas. En el prólogo de dicha obra presenta una cosmogonía, donde pone a Caos como descendiente de la Oscuridad. Caos y la Oscuridad conciben luego a la Noche, el Día, el Érebo y el Éter.

     En su obra Las metamorfosis, Ovidio describió al Caos como «una masa bastante cruda e indigesta, un bulto sin vida, informe y sin bordes, de semillas discordantes y justamente llamada Caos», descripción que se aparta del más antiguo significado del elemento mítico (‘resquicio’ o ‘hueco’), pero que ha determinado la orientación de las interpretaciones en uso desde entonces, hasta llegar al actual concepción familiar de ‘completo desorden’.

     El Caos presenta tres características principales:
           -Es un abismo sin fondo donde todo cae eternamente.
           -Es un lugar sin ninguna posible orientación, donde todo cae en todas las direcciones.
           -Es un espacio que separa, que divide la Tierra y el Cielo.